Xerta es un pueblo a 13 kilómetros de Tortosa donde se encuentra Villa Retiro. Se trata de un edificio de estilo modernista-colonial situado en la parte superior de una parcela totalmente ajardinada con parque, estanco y gruta que data de principios del siglo XX. El edificio tiene un aspecto fortificado, con torres esquineras y dos esculturas de leones vigilando la entrada principal.
El edificio funciona como un hotel, con muy pocas habitaciones, pero en fase de crecimiento y expansión. Dentro del recinto se encuentra el Restaurante Villa Retiro. Al frente del equipo de cocina está el chef Fran Lopez. Este joven cocinero tiene su cuartel general en este lugar y desde ahí dirige un montón proyectos. El restaurante Xerta de Barcelona, la dirección de la bodega cooperativa del Pinell del Brai (la catedral del vino), una escuela de cocina, un servicio de catering y un espacio para grandes eventos, como bodas o convenciones.
Sólo dos datos sobre este cocinero: es uno de los cinco cocineros más jóvenes en obtener una estrella Michelin el año 2009 por el Restaurante Villa Retiro, y obtuvo una estrella Michelin para su restaurante en Barcelona, el Xerta, sólo seis meses después de abrir-lo, curriculum impresionante. Fran López, en su tierra es una auténtica estrella y un embajador de la cocina de Terres de l’Ebre.
La cocina de Fran está basada en el producto, con toques de innovación y creatividad sin perder la esencia de la cocina tradicional de su tierra. Su trabajo le ha permitido atesorar varios premios y reconocimientos internacionales.
Visitamos Villa Retiro uno de los primeros fines de semana de marzo y estuvimos alojados en el hotel en un pack, en el que se incluían dos noches de alojamiento, un menú degustación en el restaurante y una visita a la catedral del vino. Una visita que es imprescindible para admirar la edificación y para probar el nivel que se está alcanzando en los vinos de garnacha blanca. Además un masaje. Todo ello nos costó 250 euros por persona, precio mas que razonable.
A degustar el menú degustación fuimos por la noche, para cenar. Fue un error, no se trata de un menú para tiquis-miquis. Lo que comimos tenía calidad y volumen. Mejor ir para almorzar que permite hacer una buena digestión. El restaurante se encuentra ubicado en un anexo del edificio principal. El comedor es de corte clásico y muy espacioso. Nos sentaron en una mesa redonda para ocho personas y estuvimos perfectos. La sala es muy elegante pero la iluminación esta mal resuelta, por lo menos por la noche.
Para acompañar el menú elegimos un vino blanco de la Tierra Alta, como no podía ser de otra manera. Por la tarde habíamos estado haciendo la degustación de los vinos de la Bodega Cooperativa de Pinell del Brai y nos decantamos por un producto de esta bodega. Pensamos que se adecuaría al menú y acertamos. Pedimos El indiano, un vino monovarietal de garnacha blanca. Un vino muy bien estructurado, sin complejidades y versátil que cedió el protagonismo a los platos del menú.
El menú que del pack es el menú degustación que tiene un precio de 80 euros sin la bebida. En la carta ofrecen un menú homenaje, con más platos, por 120 euros, apto sólo para grandes estomagos. Al mediodía también ofrece el menú de arroz y el menú ejecutivo, más económicos. Si no ves claro uno de los menús todavía tienes para escoger los platos de una carta con capacidad para satisfacer a cualquier comensal.
El menú degustación comenzó con un festival de aperitivos. De repente la mesa se empezó a llenar de muchos bocados presentados de forma original, en emplatados espectaculares. Comimos la ostra escabechada, la croqueta de ibérico, la croqueta de setas, el crujiente de algas con caballa, butifarra negra con consomé de cebolla, cono de guacamole con anguila ahumada, calçot rebozada con ovulato de romesco y piedra de parmesano.
El inicio fue digno de un gran show. Sorprendente por las diferentes alternativas de picoteo con una presentación sensacional. Te despierta y te pone bien para empezar la cena. A partir de este gran inicio los platos fueron aparecen en la mesa a un buen ritmo y sin esperas largas entre los servicios.