COCINA HERMANOS TORRES – Barcelona

A Sergio y a Javier se les conoce como los hermanos Torres. El año 2018 cumplieron un objetivo y un sueño con el que habían fantaseado desde muy jovencitos, abrir un restaurante propio:  la Cocina Hermanos Torres. Ambos cocineros son muy conocidos y mediáticos dado su paso por un programa de cocina en TV1 en el 2015, pero esta fama televisiva no puede hacer obviar su extensa trayectoria profesional. Desde muy jóvenes se han formado de manera separada con grandes cocineros y grandes casas como el Girasol de Moraira, el Neichel y el Reno de Barcelona, ​​el Hôtel de la Ville de Phillippe Rochat, el Racó de Can Fabes, el Akelarre , le Jardin des Sens, Alain Ducasse o el Plaza Atenée. Posteriormente, y de manera conjunta, han desarrollado grandes proyectos como el restaurante EÑE en Sao Paulo y en Río de Janeiro y el Dos Cielos de Barcelona y Madrid.

Con la apertura de la Cocina Hermanos Torres llevan adelante su proyecto propio y más personal. Proyecto que llevan meditando mucho tiempo y que ha supuesto una inversión de 2,7 millones de euros, que es muchísimo. Todos los años de profesión y el trabajo desarrollado culmina con la puesta en marcha de este restaurante en el que vierten toda la experiencia y madurez adquirida a lo largo de estos años y que llaman la «nave de los sueños». Esta materialización del sueño llega cuando entre los dos suman 100 años.

La Cocina Hermanos Torres está ubicado en Barcelona, ​​en una nave remodelada ubicada en la calle Taquígraf Serra 20. El local es realmente sorprendente, un espacio inmenso que destapa un escenario perfecto para disfrutar de una comida espectacular.

Tres cocinas toman el protagonismo de la sala al estar dispuestas en el centro, las mesas se encuentran alrededor de este escenario donde los comensales serán los espectadores directos del cocinado y el servicio. Un espacio donde todas las mesas se convierten en la mesa del chef, las mesas que los cocineros reservan para los grandes clientes y amigos. Tienen la capacidad de servir entre 40 0 ​​50 cubiertos impecables democratizando el servicio.

Cocina Hermanos Torres Edificio
Cocina Hermanos Torres comedor

Es un concepto nuevo. Se trata de una cocina donde los clientes tienen el privilegio de vivir directamente cómo funciona el restaurante, contemplar las partidas, ver cómo se trabajan los productos, como los manipulan y cómo se montan los platos. El trabajo desarrollado por los casi cincuentena trabajadores, no queda escondido sino que se convierte en un espectáculo transparente del que participas. En la Cocina Hermanos Torres se representa una obra en que el escenario son las cocinas, los cocineros los actores, los hermanos Torres los protagonistas, guionistas y directores, y los clientes son espectadores de privilegio que participan directamente de la función al probar todo lo que se prepara.

Cocina Hermanos Torres en acción

La oferta consiste en dos menús y la carta. Muy recomendable realizar algunos de los menús degustación de 20 y 16 platos más los aperitivos, con precios de 175 y 155 euros. Tienes la opción de realizar maridaje pero en esta ocasión optamos por un vino de la Terra Alta, Avi Arrufí de la bodega celler Piñol de Batea. Un vino blanco elaborado con garnacha blanca que tiene un crianza de siete meses en barrica y que se deja descansar en la botella durante un año antes de salir al mercado. Un vino untuoso, mineral, con volumen y de final largo y agradable.

Con un ritmo perfectamente medido comienzan a llegar los platos del menú «producto», el largo, que es lo que decidimos degustar. Para empezar unos aperitivos que auguran una gran cena, sutileza y elegancia en cuatro pequeñas elaboraciones. Después las veinte elaboraciones entre las que destacan las pipas de girasol heladas, para comerlas en tres texturas diferentes; la trufa de verano, en que se sirve el producto en diferentes formatos y que emplatan con impresora 3D; el tartar de calamar curado sobre un consomé de ave coronado con caviar, una combinación de sabores extraordinaria; la cebolla de Fuentes de Ebro con queso parmesano curado y trufas de verano, la cebolla y la trufa combinada en un plato sabroso y equilibrado; el estofado de garbanzos verdes con salsa de jamón ibérico; y el carabinero con una salsa realizada con hinojo marino y algas que potencian el sabor del marisco.

De las veinte elaboraciones que sirvieron dos no estaban en el elevado nivel del menú. La primera fue el pan al vapor relleno de codorniz en escabeche con una presentación con fumarolas muy prescindible. La espectacularidad del servicio en la mesa de este bocado no consigue ocultar la debilidad de la elaboración. El segundo es la ostra ensalada con arroz de pepino, consomé de tomates y pimienta de bico. Normalmente las ostras en menús degustación no tienen sentido y sirven para llenar y completar, como en este caso.

El menú degustación culmina con algunas elaboraciones de cocina dulce a la altura como la sopa cremosa de mango y fruta de la pasión, ácido y fresco; las cerezas con alabariño y almendras de leche donde juegan con el equilibrio del dulce de las cerezas y el ligero amargo de la almendra; o una traca de dulces finales realmente espectacular y visual.

En los platos que nos presentaron se combina pensamiento, buen producto, las técnicas gastronómicas más modernas, la investigación y la tradición. El menú que sirvieron no sólo tiene reflexión y está bien ejecutado, sino que está presentado de manera elegante y estética. El menú es sabroso y goloso, un menú para disfrutar, que tiene la capacidad de reflejar las vidas de Sergio y Javier, sus experiencias y sus orígenes. Es una cocina contemporánea y moderna que tiene identidad y personalidad, y que no pasará de moda con facilidad. En Barcelona tenemos la suerte de tener un nuevo buen restaurante para varios años.

En conclusión un dos estrelles Michelin muy merecidas con la ambición de agradar y de obtener la tercera, y todo lo que el futuro les depara en esta lucha gastro-fraticida de ser los mejores, en que participan la mayor parte de las grandes casas. Durante el espectáculo que representa visitar la Cocina Hermanos Torres observas lo que pasa en las cocinas, compruebas cómo funcionan, te sientes muy próximo a la ejecución de los cocineros, Sergio y Javier están pendientes de todo el servicio y de todas las mesas , y eso te permite constatar que el restaurante tiene personalidad propia, tiene espíritu, tiene ganas, en definitiva es un restaurante con alma.

Me gustó:

La sala con la cocina central de protagonista.
El tratamiento personalizado de Sergio y Javier con todos los clientes.
El menú degustación.
El espectáculo de convertir a la cocina y los cocineros en protagonistas y la democratización que representa convertir todas las mesas en mesas del chef.

No me gustó:

Que ni la página web ni la carta estén en catalán.
El pan de trigo al vapor con escabeche de codorniz y su desmedida presentación.
Que en el menú degustación aparezca una ostra ensalada con diferentes elementos.
Que el pan lo consideren una de las elaboraciones del menú. Quizá es que no estoy acostumbrado.