CA L’ARPA – Banyoles

Hace unas semanas fuimos a comer a Ca l’Arpa. Un restaurante que se encuentra en el centro de Banyoles, junto al Ayuntamiento. El restaurante lo dirigen Montse Lao, en la sala, y el Pere Arpa, a los fogones. Después de pasar nueve años en el restaurante “El Rebost del Pere”, en 2008 decidieron trasladarse. Reformaron y readaptaron una casa de principios de siglo convirtiéndola en un hotel y un restaurante. En estos diez años Ca l’Arpa se ha convertido en un referente en la gastronomía de la comarca y, incluso, les dieron una estrella Michelin, que les sacaron y les volvieron a dar. Pienso que obtener estrellas no es su principal objetivo.

La Sala está decorada en tonos blancos, con sencillez, techos altos y en un espacio muy bien iluminado. Cuando accedes tienes sensación de serenidad, calma y tranquilidad. Al entrar, a la derecha, una gran vidriera te permite observar la cocina, bien equipada, donde se encontraba Pere Arpa; y a la izquierda una bodega de vinos espectacular. Calculo que pueden dar de comer a un máximo de entre 30 y 35 personas en unas mesas grandes y con mucho espacio entre ellas. La ambientación es sobria, confortable y elegante.

En este ambiente agradable nos sentamos en una mesa amplia donde nos presentaron su propuesta culinaria. La oferta para comer está compuesta por una carta corta pero completa, con productos de temporada y de proximidad, y de tres menús de degustación, de 42, 60 y 80 euros con la posibilidad de maridarlos con vinos que te propone la Montse Lao, una opción muy recomendable. Finalmente, optamos por el menú de temporada de 60 euros y su correspondiente maridaje, a pesar de que su coste era de 30 euros por comensal.

Sin esperar mucho rato empezaron a llegar los aperitivos. Un cóctel de frutas con unas gotas de ron, el bombón de manzana caramelizada con butifarra negra, el canapé de ajo negro y ajo blanco, y una terrina de cabeza de cerdo y cebolla. Un buen comienzo en lo que se convertiría una buena comida. Maridado con una copa de Reserva de la Música brut. Un cava tradicional de la bodega Jané Ventura. La combinación de Macabeo, Xarel·lo y Parellada dan como resultado un cava sin agradable, fino, elegante y muy fresco.

cóctel de benvinguda ca l'arpa
el bombó de poma caramel•litzada amb botifarra negre, el canapè d’all negre i all blanc ca l'arpa
terrina de cap de porc i ceba ca l'arpa

Con este buen inicio comenzaron a llegar a la mesa los platos principales. El desfile comenzó con el buey de mar con aguacate, a continuación, un crujiente de pie de cerdo con foie a la brasa. Este último es un plato emblemático del Pere Arpa. Siguiendo con el bacalao, alcachofa, espárrago y apio, para acabar con el último de los platos salados, el pato laminado. Un menú muy regular, sin excesos, sin grandes sorpresas, pero sin ninguna desilusión. Todos los servicios estuvieron muy bien.

bou de mar amb alvocat ca l'arpa
cruixent de peu de porc amb foie ca l'arpa
bacallà, carxofa, espàrrec i api ca l'arpa
ànec laminat ca l'arpa

Para acompañar los platos nos sirvieron cuatro bebidas diferentes. Con el buey de mar el Flow 2017 Blanc de Noirs de la bodega Sota els Angels de la DO Empordà. Se trata de un vino natural hecho con cariñena negro, algo de picapoll y mucha pasión, vinificado en blanco. Tiene una crianza de seis meses en depósito de acero y se embotella sin filtrar. Un vino muy aromático y expresivo, y en boca largo y fresco. Peculiar y original.

Con el pie de cerdo con foie, Montse Lao nos sirvió una copa de Benufet 2017 de la Bodega Herencia Altas de la DO Terra Alta. Un vino monovarietal de garnacha blanca fermentado en tinas de hormigón. Un vino blanco espléndido, profundo, con volumen y fresco. En un maridaje complicado tomamos un vino muy gastronómico con capacidad de combinar con muchos sabores. Verdaderamente acompañó de manera acertada el plato.

Con el bacalao un maridaje arriesgado, se hizo con una cerveza especial. La Cliffhanger, una cerveza artesanal, muy ahumada, que se produce en Castellfollit de la Roca por Poch’s. Resultó ser un maridaje especial, valiente y original, pero muy redondo.

Finalmente, con el pato, un vino tinto muy exclusivo. La Dolores de los productores Toni Osorio y Desiderio Herrero. Un vino de una edición muy corta de la variedad Moristel de viñas viejas. Un vino intenso, largo, untuoso, con un marcado sabor a fruta negra que combinó a la perfección con el plato.

Flow 2017 Blanc de Noirs del celler Sota els Àngels de la DO Empordà ca l'arpa
Benufet 2017 del Celler Herencia Altes de la DO Terra Alta ca l'arpa
cervesa Cliffhanger ca l'arpa
La Dolores Toni Osorio i Desiderio Herrero ca l'arpa
cervesa cliffhanger
El maridaje me pareció acertado. En los vinos había de todo. Vinos más tradicionales y corrientes, pero acertados, con otros más exclusivos, originales y valientes. Incluso maridando el bacalao con cerveza ahumada no sin antes pidiendo nuestra opinión. Normalmente la opción de maridaje es una opción cara pero en esta ocasión valió la pena. Agradecí las explicaciones de Montse sobre cada vino. Con lenguaje sencillo, sin tecnicismos, con naturalidad y con un punto de pasión te explicaba cada uno de los vinos. Lo más importante es que no te hacía sentir un ignorante con aquella pomposidad que tienen algunos sumilleres. De postre degustamos el helado de fresa y queso de cabra Mas Alba y Pauet, y el pastel de manzana y regaliz. Dos postres magníficos, frescos, presentados con elegancia que le pusieron el final dulce al menú degustación.
el gelat de maduixa i formatge de cabra ca l'arpa
pastís de poma i regalèssia ca l'arpa

Todos los platos estuvieron a la altura de las expectativas de un restaurante de prestigio. Bien cocinados, bien presentados, sabrosos y sin altibajos. Un menú sin manipulaciones excesivas, sin abuso de las técnicas más modernas, pensado para gustar, muy regular, en definitiva, para comer bien y bueno. Tal vez fueron demasiado largas las esperas entre plato y plato, sin llegar a inquietar. Y que el gasto de la cuenta por dos personas subió a 192 euros, un poco caro sin poder considerarlo desmesurado. Hay que tener en cuenta que los clientes siempre quisiéramos una cuenta más reducida.

Ca l’Arpa es heredero de las antiguas fondas donde podías, básicamente, comer y beber bien. Es un lugar clásico, con arraigo en el territorio, con un marcado carácter familiar, y una oferta de cocina tradicional, pero actualizada e interpretada con acierto por Pere Arpa. Productos de primerísima calidad escogidos entre los más destacados del territorio, elaborados y manipulados sin excesos que te permiten disfrutar de una oferta sencilla pero muy solvente.