El Chef Antonio Salguero nos contesta las preguntas del «Si, Chef» desde el restaurante Casa Amalia, un restaurante agradable, donde destaca la cocina de proximidad y casera para hacerte sentir como en casa.
Sus respuestas sinceras nos han ayudado a conocer mejor a este chef cordobés que lleva trabajando desde hace muchos años en el mundo de la gastronomía.
Muchas gracias Antonio!!
Como has llegado a ser cocinero?
Cuando yo empecé en el mundo de la cocina no estaban tan de moda los chefs famosos ni todo este mundo que se ha montado ahora. Yo empecé en el 1997, como muchos de mis compañeros que se dedican a este oficio al no irme bien los estudios en casa me dijeron que había que trabajar, en casa no querían vagos, y entonces me fui a la oficina de empleo y vi que había una oferta de trabajo para pinche en la cocina de un restaurante, y me fui para allí.
Fue un poco por casualidad al encontrar aquel día había aquel anuncio, hice la prueba y tuve suerte, fue mi primer trabajo y me quedé, le gusté al chef, que tambien era el propietario del negocio, y le gusto mucho mi espíritu, y me dio una oportunidad, aunque me tocó empezar desde abajo y durante unos años fregué muchos muchos cacharros, y hacía tareas de apoyo al cuarto frío, pelando patatas, cebollas, limpiando pollos, mejillones, calamares, sepia, enrollando canelones y un sinfín más de tareas, tuve que esforzarme mucho para ir haciéndome un hueco y ganarme la confianza de los mayores.
Empecé a los 16 años y mi idea era irme a trabajar a la construcción a partir de los 18 años, pero poco a poco me entró el gusanillo de la cocina y me fue interesando cada vez más, me gustaba el ambiente y todo el movimiento que se formaba en los servicios me alucinaba y soñaba con aprender todo.
Creo que este oficio te engancha, cuando haces las cosas bien es todo muy inmediato, ver a la gente disfrutar con algo que has hecho tu, te llena más que el sueldo más alto que te puedan pagar, es esa sensación que tu trabajo es reconocido por la gente que viene a tu casa a gastarse el dinero.
En mi casa no había una tradición de cocineros, aunque mi bisabuela fue una cocinera importante en su época, ella cocinaba en casa de gente muy acomodada en la ciudad de Córdoba (mi ciudad natal) y a mi abuelo le encantaba la cocina y hacia sus experimentos y mezclas.
Y si no fueras cocinero, a que te dedicarías?
Pues, buena pregunta!. A veces piensas en intentar buscar dentro del oficio mejores horarios, acomodar tu vida personal con tu vida profesional pero nunca he pensado en trabajar en otra cosa que no tenga que ver con la cocina en cualquiera de sus facetas.
Y también me gustan los trabajos relacionados con las personas, tipo recursos humanos, pero de los de verdad, de los que practican el desarrollo y crecimiento de los profesionales y los hacen mejores potenciando sus valores y aptitudes para que lleguen a explotar su máximo potencial y creando equipos de trabajo potentes y equilibrados.
Las personas somos el bien más preciado de las empresas y más del tipo de oficio nuestro, tan personal y que transmite tanto, a veces, nos centramos demasiado en producto, producto, producto, cuando también se podría añadir, personas, personas, personas, ¡los “viajes” acompañado siempre son mejores y con recuerdos y vivencias más bonitos!
¡¡Me encanta todo esto, ayudar al crecimiento y desarrollo!!
Ahora mismo y en la situación en la que nos encontramos lo que queremos es trabajar con normalidad. Más allá de eso, ayudar a que crezca Casa Amàlia, con una filosofía de trabajo en equipo, en la que todo el mundo tiene su espacio su misión y responsabilidad, nos encanta pensar que más que a vivir una experiencia la gente viene a Casa Amàlia a estar en su casa, y queremos potenciar ese pensamiento y ver como avanza y como crece y tener posibilidades de tener otros Casa Amalia en un futuro.
De cual de los platos que has cocinado estás más orgulloso?
Me gusta mucho hacer arroces, los arroces que preparamos aquí creo que gustan mucho. Y también me gusta mucho hacer croquetas. Son los dos platos que más me gusta hacer y de los que estoy más orgulloso.
En tu proceso como cocinero, que cocineros te han marcado más?
Cuando estuve estudiando me gustó mucho Carles Gaig porque es una persona muy cercana, con mucho temple y a mí me influyó positivamente, me gustaba como me explicaba las cosas, su forma de ser con el equipo, ya veías que era un persona humilde, cercana, que podía ir a hablar con él.
A nivel conceptual, la revolución que ha llevado a cabo Ferran Adrià también me ha influido, aunque no lo conozco ni he podido ir nunca al Bulli. Pero todo lo que hizo al cuestionar todo, el porqué una receta debía ser siempre así y eso me llevó a mi también a hacerme preguntas sobre las recetas que yo estaba utilizando. Y porqué no darle una vuelta? Y ese: “¿y por qué no?” me hizo sentir orgulloso de mi profesión.
La cocina no era lo mismo cuando yo empecé, al cocinero se le veía un poco como una persona de mala vida y ahora ya no es así, hubo una evolución y los cocineros empezaron a leer más allá de meras recetas, buscando conceptos y los orígenes de muchas cosas, el cocinero empezó a adquirir cultura y conocimientos a la altura de cualquier carrera universitaria y empezó a verse como una persona culta y sabia.
En parte eso tambien se lo debemos a Ferrán Adrià, y bueno a muchos más por supuesto, pero en mi vida para mi fue el primero.
Tienes algún alimento o bebida que no te guste? Eres capaz de cocinarlo o aplicarlo?
Tengo dos alimentos que no los quiero ni ver ni en pintura, uno es el queso, cualquier tipo de queso, no puedo con ellos. Si tengo que cortar o manipular queso para cualquier elaboración, lo hago sin problema aunque me cuesta porque es un sabor que no controlo, y tengo que pedir siempre ayuda para que lo prueben, por eso intento evitarlo todo lo que puedo, será por ingredientes….
Y la cerveza, que tampoco la he probado en mi vida. Cocinar con cerveza, salvo que me lo pidan expresamente, yo no cocinaré porqué nunca probaré ese plato.
Qué ingrediente no puede faltar en tu cocina?
En nuestra cocina no puede faltar el producto de temporada, que es con el que trabajamos a diario.
La sal tampoco puede faltar en nuestra cocina: es un ingrediente muy esencial aunque no sea principal, es el elemento que equilibra cualquier plato desde un caldo, un arroz, unos canelones, cualquier plato…
Tampoco puede faltar en nuestra cocina, el sofrito, tener siempre un buen sofrito y unos buenos caldos no pueden faltar en la cocina, los caldos o fondos son una base esencial.
Y el aceite de oliva virgen extra, creo que no sabría cocinar sin aceite, es un ingrediente tan nuestro, tan de la tierra que no podría no tenerlo, se puede usar para prácticamente todo…
Nos puedes explicar un plato sencillo para preparar en casa?
Pues os explicaré como hacer nuestras croquetas, de las que estamos muy orgullosos. Tener en cuenta que las medidas están cuadradas para hacer una cantidad determinada, ni más ni menos. Con esta receta a nosotros nos salen 60 croquetas de 85 gramos, o sea que son croquetas grandes.
Ingredientes: 3 litros de leche entera, 500gr de harina, 500gr de mantequilla, 1kg de jamón, que si puede ser que sea un jamón bueno, 1kg de cebolla, si es cebolla tierna, mejor, ya que cocinada es un poco más dulce, se carameliza mejor y para nosotros deja un sabor más elegante y fino.
Primero cortar la cebolla bien fina y ponerla sin aceite en una cazuela un poco grande para que se vaya caramelizando a medida que se va evaporando todo el agua propia de la cebolla, el fondo se va oscureciendo y caramelizando, le añadimos un poco de agua.
El agua hace que levante el fondo que hay en la cazuela y se va enganchando en la cebolla, esto lo vas haciendo hasta que la cebolla ya coge un color marroncito más oscuro.
Se baja el fuego y se añade la mantequilla para que se funda con la cebolla y no se queme, que se deshaga sin coger mucha temperatura.
Seguidamente, se le añade el jamón que habremos cortado a dados bien pequeños, dejas que se sofría y que suelte su propia grasa.
Una vez lo tengas hecho se le añade la harina y se mezcla todo. Mejor hacerlo a fuego lento para que no se queme.
Cuando ya tengas una masa, se le añade la leche, y lo mezclas todo para volver a hacer una nueva masa. Os recomiendo que la leche la pongáis fría y con un punto de sal, no la calentéis previamente, me gusta esta forma porque a veces si la leche esta caliente la harina se espesa antes y da la sensación que ya esta listo pero la harina tiene que cocerse para perder ese sabor a crudo e integrarse bien con los demás sabores, por eso nosotros lo hacemos en frío, pero bueno va a gustos….
En este punto ya podéis poner un poco más de temperatura al fuego y seguir mezclando.
Os recomendamos que para empezar a hacer la mezcla utilicéis unas varillas para que con la harina no queden grumos, pero cuando ya estéis haciendo la mezcla con la leche mejor utilizar una cuchara de madera.
Ir probando la masa y añadir la sal al punto que os guste. No dejar de remover ni mezclar, eso es básico, hacerlo de forma homogénea, sin ir muy rápido y por todas las partes de la cazuela, incluidos los bordes.
Cuando ya veáis que la masa empieza a coger un brillo y no se pega en la espátula de madera, entonces ya es el momento de retirarla del fuego y se deja es una bandeja lista para hacer las piezas. Recordad que nuestras piezas son grandes, de 85 gramos, grandes.
Vosotros haced la medida de croquetas que os vaya mejor. En casa si tenéis un saca bolas de helado, este puede servir de medida y te salen todas más o menos iguales, pero como digo, eso cada uno a su gusto.
Tened preparado huevo, harina y nosotros utilizamos panko para dejar las croquetas preparadas para freir. El panko lo podéis encontrar en tiendas asiáticas, otra solución sería hacerte tu mismo tu panko comprando una barra de pan congelado crudo, lo rallas y tendrías el mismo efecto, pero para ahorrar tiempo creo que es mejor comprar panko que ahora es fácil de encontrar. El pan rallado de toda la vida también sirve. Eso va a gusto de cada uno.
A disfrutar!!
Algun restaurante, tienda o bodega que nos quieras recomendar?
Hay muchos restaurantes que me gustan, uno es la Mundana en Barcelona, también el Disfrutar, al que he tenido el placer de ir más de una vez, de hecho es el favorito de mi mujer.
También me gusta mucho una hamburguesería que hay en la calle Valencia que se llama La Santa Burg para un día tomar una buena hamburguesa y son los mismos propietarios de la mundana, el Rasoi un restaurante indio que es de mis favoritos, el Masala 73 curry bar, tambien me gusta mucho.
Y como asiático el Shunka, el Robata, Memorias de China, la Taberna China.
En Barcelona tenemos la suerte de tener una muy buena opción gastronómica.
Hay una bodega en Santa Perpètuda de Mogoda, que se llama Viñallonga que os lo recomiendo al 100×100: tiene una bodega de vinos que quita el hipo, además de carnes de buey, las mejores butifarras del mundo mundial, y un sinfín de cosas más!
Para acabar, nos puedes explicar alguna anécdota culinària que te haya quedado marcada y que nos puedas explicar?
Os explicaré un par de anécdotas. La primera fue el primer día que me fui a trabajar al restaurante. Yo era un niño y mi madre me había preparado un bocadillo de chorizo para comer. Al llegar la hora de comer yo saqué el bocadillo y todo el mundo se puso a reír con mi bocadillo. Y me lo recordaron durante unos años.
La otra anécdota fue cuando coincidí con Carles Gaig cuando hice un máster en CETT año 2007. Allí disfruté tanto con sus enseñanzas que le pedí trabajo en su restaurante y me lo dio.
Dejé mi trabajo en el restaurante para empezar en un puesto más bajo pero yo lo quería probar. Pero al llegar a aquel restaurante, a aquella cocina, en la que había 18 personas trabajando, me entró un poco de pánico. Coincidió que el cuarto día que trabajaba allí me caí de la moto y me rompí el dedo pequeño de la mano, y yo ya tenía muchas dudas.
Recuerdo que la mujer de Carles Gaig, me llamó para que siguiera, que no pasaba nada, pero yo me sentía avergonzado, nunca había pedido la baja y no estaba cómodo, no estaba seguro, así que al final no volví, lo dejé. Me pidieron que volviera, me dieron todas las facilidades, pero yo no pude volver, me asusté un poco. Ahora con el tiempo pienso que dejé pasar una oportunidad pero, al final, en la vida las cosas pasan por algo y tenía que ser así. Tomé esa decisión en ese momento y no hay que darle más vueltas.
Yo venía de un sitio en el que ya tenía responsabilidad, estaba de jefe de cocina y creo que me entró un ataque de ego, todo me influyó creo que no estaba mentalmente preparado para dar ese paso de bajar un escalón para volver a subir.
Quizás ahora, con la edad y la experiencia, sí que lo haría pero en ese momento no pude, me faltaba seguridad y confianza bueno, fue así…
Y ahora estoy aquí, en Casa Amàlia después de unos años que he seguido estudiando y aprendiendo, y ahora estoy más que encantado en este gran proyecto.
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