Aunque estén diferenciados por el nombre, Alkimia y el Alkostat son el mismo restaurante. Comparten el local, el piso principal del edificio donde se encuentra la fabrica Moritz en la Ronda Sant Antoni; comparten la cocina; y lo más importante, ambos restaurantes comparten cocinero: Jordi Vilà. Las diferencias son que el l’Alkimia ocupa la sala noble del local donde puedes observar a los cocineros trabajando, donde las tablas son más amplias y están adornadas con mantos, y se degusta el menú que prepara el chef. L’Alkostat son el resto de salas repartidas por todo el piso, donde las mesas son más pequeñas y no están guarnecidas, donde la oferta son platos más sencillos y cotidianos, y donde todo tiene un toque más informal.
La idea es atraer a dos tipos de clientela. Por un lado los de diario, los parroquianos, los habituales, los que pueden visitar el restaurante una vez al mes o más a menudo, que se sentarán en la zona menos noble. Por otro lado, los que quieren conocer la cocina del restaurante estrellado y que deben dejarse sorprender por un menú que va cambiando semanalmente. Una experiencia más elitista, mas cara, pensada para una celebración, o como una experiencia gastronómica, o por cualquiera que quiera disfrutar de una gran comida. En este caso el sentarán en la sala de gala del restaurante.
Jordi Vila está considerado por clientes, críticos, e incluso, por sus compañeros de profesión como uno de los mejores chefs catalanes de la actualidad. A pesar de este reconocimiento, muy generalizado, no es un chef superestrella, más bien es poco conocido por el público en general. Siempre ha mantenido un perfil discreto, vive aislado de las redes sociales, no suele tener apariciones en los medios, no es de esos cocineros amigo de estar iluminado por los focos.
Jordi Vilà es un chef talentoso, creativo, coherente y fresco. Puerta dando batalla en el mundo gastronómico barcelonés muchos años. Se formó en las cocinas del Neichel, del Vivanda y con, uno de los genios de la cocina, Jean Luc Figueras. En 1998, con 24 años, inicia una aventura con la apertura del Restaurante Abrevadero donde le acompañó su mujer Sonia Profitós. El Abrevadero se convirtió en un lugar de culto gastronómico durante los cuatro años en que trabajó, pero desavenencias entre socios, le obligaron a abandonar el proyecto.
En 2002 inaugura Alkimia en la calle Industria, su primera ubicación, y con muy poco tiempo, en 2005 le otorgan una estrella Michelin. Con Alkimia consolidado inició una relación comercial con Moritz. En 2015 inauguró un restaurante en la fabrica Moritz, el Louis 1856. Se trataba de un lugar espectacular donde se servía cocina clásica de volumen, basada en la cocina tradicional francesa en una propuesta muy original. A pesar del éxito, el restaurante no tuvo mucho recorrido, cerró en pocos meses al tratarse de una oferta que no se ajustaba a los criterios comerciales de Moritz. Sin embargo, Jordi Vilà continuó siendo, y todavía lo es, el responsable de la oferta gastronómica de Moritz.
En 2016 trasladó el restaurante Alkimia el piso que se encuentra encima de la fabrica Moritz. Es un emplazamiento bastante original en el piso principal. La reforma que realizaron en este lugar logró que el restaurante ganas varios premios de diseño. El año 2017 lo reconocieron el millor restaurant de disseny SBID,, que es como los Oscar británico del diseños de interiores, y también ganó el título al mejor diseño de restaurante otorgado por el Instituto Nacional de Arquitectura Italiano.
En localizarse en un piso, para acceder al restaurante tienes que llamar a de interfono y esperar a que te den acceso. Una forma original de acceder a un restaurante, a través de la escalera noble de un edificio de principios del siglo XX. La decoración, ya desde la misma escala, es de diseño futurista. La reforma convirtió la planta principal de este amplio piso de grandes salas y techos altos de la Ronda Sant Antoni en un Restaurante espacioso, con distancia entre mesas, y con una cocina grande y cómodo. Una decoración especial y espacial a la que cuesta adaptarse.
El menú de la ‘Alkimia ofrece nuevo plato salados y dos postres a un precio de 168 euros que está sometido a cambios semanales. Puedes degustar platos como la ensalada de escudilla marina, el mar y montaña de papada y angulas, huevo frito con trufa negros o la liebre a la royale con foie y trufa. Una cocina que sigue la tradición de la cocina catalana con influencias francesas e italianas. Un menú que permite al chef expresar su creatividad con pocas limitaciones.










Me ha gustado:
- La coherencia del chef
- La apuesta de abrir de lunes a viernes.
- La carta del Alkostat
No me ha gustado:
- La modernidad pretenciosa del diseño del restaurante.
- Poner dos nombres en el mismo restaurante
- El precio del menú degustación, me ha parecido un poco caro.