En la carta se notan los orígenes de Fabio en platos como la fregula sarda a la marinera, los roscones artesanos de carrillera de cerdo, los espaguetis con erizo de mar o el tiramisú. Ni que decir tiene, los platos de pasta eran una maravilla. Optamos por escoger algunos platos de la carta y algunos de la lista de platos del día. Para beber escogimos un vino tinto de media crianza. El Albahra 2017 de la DO La Mancha de la bodega Envinate. Un vino monovarietal de garnacha tinta fermentado y criado, siete meses, en depósitos de hormigón. El resultado es un vino fresco, mineral, alegre y muy fácil de beber.
Con el vino y el agua en la mesa empezaron a servir los platos que pedimos. El gazpacho con remolacha, hierbas y flores del huerto, un plato muy colorido y bien presentado, pero con un preponderante sabor de tomate alejándose de los gazpachos potentes y sabrosos del sur de España. Seguidamente, el bulbo de hinojo cocido a baja temperatura con alga wakame macerada en salsa de soja, una creación poco lucida en el plato pero sorprendente en aromas y en boca.
Continuamos con unos espaguetis de erizo de mar y unos tortellinis artesanos rellenos de careta de cerdo. Dos platos de pasta donde se destaca la influencia italiana del restaurante. Ambos realizados con pasta artesanal, sugerentes, delicados y en el punto perfecto de cocción. Los primeros con un profundo sabor a mar impuesto por los huevos de erizo de mar y los segundos con un relleno de la carne melosa de la carrilera acompañados del sabor del queso parmesano fundido. Dos platos de sabores potentes donde se nota la mano del chef y que te transportan a tierras italianas por el buen trato dispensado a la pasta. En las antípodas de lo que te sirven en mucho lugares de Barcelona.
A continuación dos platos de pescado. El lomo de bacalao cocinado a baja temperatura con salsa de pescado y pimiento. Un corte de bacalao meloso, ligero, el punto de sal y bueno, muy bueno. Y la parpatana de atún rojo a la brasa, con escalona a la sal, tupinamba y lechuga de mar. La parpatana es un corte del final de la ventresca que rodea la boca del pescado por la parte de abajo. Es un corte muy suculento, con mucho sabor y con textura similar a las cocochas. Su aspecto no es muy atractivo, pero el sabor y textura es espectacular. El corte que nos sirvieron estaba crujiente por los bordes, y con todo el sabor y jugosidad concentrado en la carne que había quedado sellada por la cocción de las brasas. Espectacular!
Los dos últimos platos salados fueron de carne, concretamente de casquería. Para empezar unas mollejas de ternera con verduras. Un plato que no puede fracasar si se aprecia la casquería. Para finalizar, nos trajeron el tuétano con tartar de ternera de Girona aromatizado con romero. Una presentación espectacular, muy prehistórica y una combinación perfecta de sabores, donde se mezcla en la boca la grasa del tuétano y la textura de la carne. Este plato ya lo había comido en el Restaurante Suculent de la Rambla del Raval en Barcelona.
Es un restaurante sencillo y personal, alejado de los focos, con una propuesta muy atractiva. No tardaré mucho en ir para pedir el menú degustación y dejarme llevar por lo que le apetezca al chef. Es de esos lugares que se ha hecho un espacio trabajando duro, con humildad y con las ideas muy claras. De esta forma han conseguido una clientela fija, de la misma gente del barrio, de los que obtienen el reconocimiento y apoyo. Si te dejas caer podrás saborear buena cocina de mercado realizada con respeto al producto y con vigilancia del origen ecológico de la materia prima. Os recomiendo la visita para poder disfrutar de un lugar diferenciado.
Automated page speed optimizations for fast site performance